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Los primeros días con nuestro bebé en casa son un torbellino. Nada te prepara para la infinidad de cosas que tienes que tener en mente, y eso cuando todo marcha sobre ruedas. Pero a veces nos encontramos con pequeños baches en el camino para los que quizá no estemos preparados, y es importante saber identificarlos para ponerle solución. Y la dermatitis atópica es uno de los que más padres y madres nos encontraremos en ese camino.

Sabemos que hay marcas que han pensado en estos bebés a la hora de diseñar gamas de productos específicas, como Mustela, comprometida con proporcionar un cuidado especial a todo tipo de pieles y en especial a la atópica. Pero investiguemos un poco más en qué consiste este problema y qué podemos hacer para mantenerlo a raya.

Qué es la dermatitis atópica

Quizá esa sea la primera pregunta que te hagas cuando veas esas características placas rojas en la piel del peque. La dermatitis atópica es un trastorno crónico de la piel. Dicho así suena un poco grueso, pero pongamos perspectiva. Se trata de una de las dolencias más habituales y frecuentes en recién nacidos, bebés y niños, y hasta un 10% de los niños la padecerá en su infancia.

Si bien no es consuelo, lo que no podemos perder de vista es que al tratarse de un problema tan extendido, no son pocos los medios para tratar de paliarlo en la medida de lo posible.

A la dermatitis atópica se la reconoce fácilmente por esas placas rojas, llamadas comúnmente eczemas, generalmente con cierto grado de descamación, que además llevan aparejado un picor que hace que sean bastante incómodos de padecer. No es contagiosa ni infecciosa, y aunque puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida —sí, también de adultos—, es en torno a los dos meses cuando suele dar sus primeras señales.

Las zonas más habituales son la cara y, en el resto del cuerpo, las zonas donde hay pliegues de piel y en la parte externa de brazos y piernas sobre todo. Por eso es especialmente importante que las mantengamos bien secas, sobre todo en aquellas épocas de salivación excesiva como puede ser la de la dentición, o tras el baño; y en climas especialmente húmedos y calurosos, tener precaución con la sudoración en esas partes más sensibles. La ropita de algodón, fresca y no ajustada, es vuestro mejor aliado en este caso.

Y es que hay un factor medioambiental importante en este proceso. Será durante los cambios de estación cuando tengamos más posibilidades de que nuestro peque sufra un brote atópico, a causa de las variaciones bruscas de temperatura.

¿Y por qué a mi bebé?

Sabemos cómo es, cómo se comporta y cuándo y dónde suele aparecer, pero ¿por qué aparece la dermatitis atópica? La respuesta es algo compleja, pero uno de los principales motivos es la herencia genética. Si un padre tiene piel atópica, hay posibilidades de que el pequeño también la tenga; más aún si ambos padres padecen esta dolencia, pero también es cierto que el patrón de herencia aún no está claro y que se dan casos en los que ninguno de los padres sufre de dermatitis atópica y su bebé sí.

En definitiva, si tú o tu pareja tenéis o habéis tenido dermatitis atópica en algún momento de la infancia o ya en la edad adulta, no está de más tener un ojo avizor para ver si vuestro bebé también la desarrolla. Y en caso de que así sea, saber cuáles son las mejores medidas para hacérselo lo más llevadero posible.

Cómo aliviar los síntomas

A tu bebé le han salido esas pequeñas placas rojizas y descamadas en las zonas críticas. Lo ves incómodo e incluso es posible que trate de rascarse frotándose contra ti, cuando lo tienes en brazos, o contra la superficie en la que esté apoyado. Sí, la dermatitis es incómoda y pica una barbaridad. Por eso es fundamental que intentemos aliviarla todo lo posible.

Uno de los compromisos fundamentales de Mustela es ofrecer una gama adaptada para cada tipo de piel, —ya sea normal, seca, muy sensible o atópica—, fruto de más de 60 años de investigación dermatológica. Los bebés con piel atópica y dermatitis pueden encontrar gamas creadas específicamente para tratar de aliviar y proteger este tipo de pieles mediante ingredientes de origen natural como el óleodestilado de girasol y el aceite de aguacate, que aportan lípidos para reconstruir la barrera cutánea y proteger así el film hidrolipídico que la recubre.

El uso de productos adecuados para este problema es clave para mantener sana y aliviada la piel de nuestro bebé. La hidratación es nuestra mejor aliada, ya que una de las señas más claras de la dermatitis atópica es la sequedad en las zonas en las que se manifiesta. Para combatirla podemos utilizar el Bálsamo Emoliente Stelatopia, con perseóse de aguacate, para aportar suavidad y confort a la piel y, de paso, darle un cariñoso masaje mientras lo aplicamos. Su textura sedosa y untuosa se absorbe rápidamente y no tendremos que esperar para vestirlo, y podemos utilizarlo con el Gel de Baño Stelatopia para una mejor acción combinada.

Lamentablemente, la dermatitis atópica no tiene cura, pero también es cierto que en el caso de que aparezca cuando son pequeños, no suele ir más allá de los siete años. Tanto si este es tu caso como si, pasada esa edad, aún sigue padeciendo brotes, contar con una gama de productos que actúe diariamente para proteger, aliviar y cuidar la piel de nuestros niños es un apoyo fundamental en este viaje. Eso, ¡y mucha paciencia!